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Publicado el 5 de noviembre de 2026 a las 22:20

El vínculo entre las iglesias evangélicas y la política comienza a ganar visibilidad en San Juan. En los últimos meses, distintos referentes del sector participaron de actividades institucionales junto a intendentes como Carlos Munisaga, en Rawson, y Fabián Aballay, en Pocito. Un acercamiento que se da en paralelo a un fenómeno de alcance nacional, con figuras como Dante Gebel que aparecen en el escenario político y abren el debate sobre una eventual participación electoral del evangelismo.
Sobre este proceso habló el pastor Héctor Páez, de la Iglesia ICEER San Juan e integrante de la Unión de las Asambleas de Dios, durante una entrevista en La Picada. Desde su perspectiva, el movimiento no responde solamente a una búsqueda de mayor participación de las iglesias, sino también al interés de la propia dirigencia política por acercarse a un sector con una importante presencia social.
«Creo que lo que lo está buscando realmente es la misma política. Los gobiernos actuales están buscando esa conexión con nosotros», sostuvo Páez. Para explicar ese acercamiento, hizo referencia al crecimiento del evangelismo en distintos países y mencionó que, según los datos que se comentaron durante un encuentro con pastores en el Congreso, la población evangélica argentina representa alrededor del 19%.
Para el pastor, ese peso social explica que la política comience a prestar más atención a las iglesias. «Cómo no buscar esa población la política», planteó, y consideró que la relación debe funcionar en ambas direcciones. «Creo que es necesario que la política busque al evangélico y el evangélico busque la política, porque uno no puede hacer nada si no busca estar dentro de la política», afirmó.
En San Juan, Páez encontró señales de ese acercamiento en los reconocimientos institucionales que recibieron las congregaciones. Mencionó particularmente la ordenanza aprobada en Rawson para reconocer a las iglesias evangélicas, una medida que consideró importante porque, según explicó, durante mucho tiempo el sector tuvo un lugar marginal en la agenda pública.
«Uno se sentía como que lo buscaban sólo cuando lo necesitaban. En cambio, hoy somos parte de una mesa», expresó. También destacó el ofrecimiento que realizaron los templos evangélicos al Gobierno provincial para funcionar como espacios de asistencia ante el fenómeno de El Niño. Según relató, fue una iniciativa impulsada por el Consejo Pastoral, sin que existiera un pedido previo de las autoridades.
El pastor entiende que estos gestos muestran una relación que comienza a tener mayor continuidad entre las instituciones religiosas y el Estado. Sin embargo, también planteó que el acercamiento no debería limitarse a los reconocimientos o a las actividades protocolares. En su visión, las iglesias tienen valores y una mirada sobre la sociedad que pueden aportar a la discusión pública.
En ese sentido, defendió la necesidad de recuperar la referencia de Dios en distintos ámbitos de la vida social, incluso en las escuelas, aunque aclaró que su planteo no implica desconocer otras religiones. También cuestionó las interpretaciones que, según consideró, generaron prejuicios sobre el evangelismo y alejaron a parte de la sociedad de las iglesias.
La conversación también tuvo un capítulo nacional. La posible candidatura presidencial de Dante Gebel abrió la pregunta sobre hasta dónde podría llegar la participación política del evangelismo y si las iglesias estarían dispuestas a poner su capacidad de organización al servicio de un proyecto electoral.
Páez no esquivó el tema. Consideró que Gebel es un referente para los pastores y que una eventual postulación podría generar un respaldo importante dentro del movimiento. «¿Por qué no uno con valores? ¿Por qué no un pastor?», se preguntó, al defender la posibilidad de que una figura religiosa llegue a la Presidencia.
Consultado sobre si las congregaciones podrían movilizarse detrás de esa candidatura, fue más allá y reconoció que existe esa posibilidad. «Lo que he escuchado, esto es por debajo, es que si él se postula, se alinean todos. No sé si todos, pero una gran mayoría», aseguró. También destacó la capacidad de organización de las iglesias evangélicas, aunque reconoció que todavía falta mayor articulación entre sus distintos espacios.
Esa falta de unidad es, justamente, uno de los puntos que identificó como una cuenta pendiente de cara al escenario político de 2027. Páez describió al evangelismo como un sector que se encuentra entre una participación pasiva y otra más activa, pero que todavía necesita construir mayores acuerdos y abrir canales de diálogo con otros espacios.
Las diferencias también aparecen puertas adentro. Según explicó, hay pastores de mayor trayectoria que mantienen reparos frente a una eventual politización de las iglesias, mientras que otros sectores consideran que es necesario involucrarse más directamente. «Nos falta abrirnos un poco», resumió.
Páez también contó que tuvo un paso por la función pública antes de asumir como pastor, hace aproximadamente 11 años. Una experiencia que, según reconoció, le permite comprender mejor la relación entre el Estado y las instituciones religiosas.