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Publicado el 5 de noviembre de 2026 a las 12:57

La construcción sanjuanina empieza a acomodar sus piezas pensando en lo que viene. Con la minería como una de las grandes apuestas económicas de la provincia y la obra pública todavía entre los desafíos pendientes, la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) renovó su conducción y puso a Julián Rins al frente de la delegación local por los próximos dos años.
El recambio se concretó a fines de octubre, durante la Asamblea Anual de la institución. Hubo lista única y consenso entre los socios. Es decir, Rins llegó con el respaldo de sus colegas y después de haber ocupado la vicepresidencia durante la gestión de Ramón Martínez.
Pero más allá del cambio de nombres, la nueva conducción ya tiene algunos objetivos sobre la mesa: que las constructoras estén preparadas para el crecimiento que promete la minería, que los trabajadores tengan capacitación y que las empresas sanjuaninas no sean solamente invitadas de piedra en los grandes contratos.
En diálogo con DIARIO DE CUYO, el flamante presidente reconoció el vínculo familiar que lo une con la institución. Su abuelo y su padre también pasaron por la Cámara, una historia que pesó a la hora de asumir el desafío. «Tengo un afecto muy grande por la Cámara. Tanto mi abuelo como mi padre formaron parte de ella y para mí es importante», contó.
Uno de los principales desafíos de Rins será preparar al sector para una eventual expansión de la actividad minera. Porque una cosa es hablar de inversiones millonarias y otra, bastante más complicada, es tener empresas y trabajadores en condiciones de responder cuando los proyectos empiecen a demandar servicios y mano de obra.
Por eso, la capacitación aparece como uno de los ejes centrales de la nueva gestión. Y no solamente para los operarios: también incluye a empresarios, dirigentes y responsables de conducir las compañías.
«Es importante trabajar en prepararse para el San Juan que tanto tiempo hemos querido y ahora estamos cerca de que eso se dé», sostuvo Rins.
La idea es que el sector no espere a que explote la demanda para empezar a formarse. También habrá que mejorar la eficiencia de las constructoras y su capacidad para ejecutar obras en tiempo y forma, tanto en el ámbito público como en el privado.
Otro de los planteos más fuertes del nuevo presidente tiene que ver con la participación de las empresas locales en los proyectos mineros.
Rins puso el foco en una cuestión que suele aparecer cada vez que se anuncian grandes inversiones: no alcanza con que una empresa sanjuanina figure en un contrato si después no tiene una participación concreta en los trabajos.
«Es importante darle preferencia a que haya participación local y, dos, que sea real», remarcó.
El mensaje apunta directamente a las cadenas de contratación de los grandes proyectos. La intención es que los proveedores de San Juan puedan acceder a oportunidades concretas, generar trabajo, sumar experiencia y fortalecer sus estructuras empresariales.
En otras palabras, que el movimiento económico que promete la minería también se traduzca en negocios para las empresas de la provincia y no quede solamente en los anuncios de inversión.
La renovación de CAMARCO no solamente pasa por la presidencia. Dentro de la institución funciona una Comisión de Integración, integrada por jóvenes empresarios que participan de las actividades y mantienen vínculos con la estructura nacional.
Para Rins, abrirles espacio a las nuevas generaciones es una condición necesaria para sostener la vida institucional. «Es la forma de darle continuidad a las organizaciones civiles. Si no hay renovación, es un problema», explicó.
Con la obra pública como una de las materias pendientes y la minería como la gran expectativa económica, la nueva conducción de CAMARCO tendrá que trabajar en dos frentes: preparar a las constructoras para las oportunidades que puedan llegar y conseguir que las empresas locales tengan un lugar efectivo en ese escenario.
Porque si el boom minero finalmente se concreta, San Juan necesitará mucho más que anuncios: también tendrá que tener quién construya, quién trabaje y quién se quede con una parte de ese negocio.