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Publicado el 27 de octubre de 2026 a las 19:30

La expectativa por la expansión minera empieza a jugar sus fichas en el mercado inmobiliario sanjuanino. Ya no se trata solamente de comprar un terreno y esperar que suba de precio: según Marcos Spollanski, broker y directivo de RE/MAX Cuyana, hoy la demanda se concentra cada vez más en casas, departamentos y propiedades para desarrollar negocios vinculados con la actividad minera.
En una entrevista con Es Lo Que Hay, Spollanski describió un escenario en el que inversores de otras provincias comienzan a mirar a San Juan con interés, alentados por las perspectivas de crecimiento de la industria. Sin embargo, aclaró que la provincia todavía atraviesa una etapa inicial en comparación con otros polos mineros del país.
“Hoy lo que se está moviendo realmente son las casas y departamentos”, resumió el directivo al referirse a las consultas que reciben desde la inmobiliaria. Entre las opciones aparecen viviendas en barrios privados y departamentos en edificios nuevos.
El interés no se limita a las propiedades destinadas a vivienda. Spollanski aseguró que también reciben consultas para desarrollar galpones y espacios logísticos que puedan responder a las necesidades de proveedores mineros.
En ese segmento, las dimensiones dependen del proyecto: mencionó construcciones de 500, 1.000 y hasta 5.000 metros cuadrados. La apuesta, explicó, consiste en invertir para construir y después alquilar, en lugar de limitarse a adquirir un inmueble para uso propio.
Según su descripción, buena parte de quienes se acercan no son necesariamente empresas mineras, sino firmas que buscan convertirse en proveedoras o instalarse en San Juan para participar del movimiento económico que podría generar la actividad.
El interés también tiene una procedencia marcada. Spollanski señaló que las consultas llegan principalmente desde Córdoba, Buenos Aires y Rosario, además de mencionar contactos desde Chile, Canadá y Estados Unidos.
Para el directivo, uno de los atractivos es la diferencia de precios frente a otros mercados. Durante la entrevista, comparó los valores del metro cuadrado en San Juan con los de Buenos Aires y sostuvo que la provincia todavía ofrece oportunidades para quienes buscan posicionarse antes de una eventual expansión de la actividad.
Como ejemplo de ese movimiento, contó el caso de inversores de Rosario que, después de varios meses de analizar alternativas y visitar la provincia, concretaron entre cuatro y cinco operaciones inmobiliarias. Su proyecto es terminar de pagar las propiedades y comenzar a construir entre tres y cuatro unidades de edificios en 2027.
Spollanski también aportó referencias sobre el comportamiento de las operaciones. De acuerdo con los datos que compartió, el valor promedio de venta de una propiedad en San Juan ronda los US$ 88.000.
En cuanto a los tiempos, explicó que el plazo promedio para concretar una operación se extendió de unos 88 días a aproximadamente 150 días. Vinculó parte de esa demora con los trámites y los tiempos de aprobación de los créditos hipotecarios.
El directivo también planteó que los precios publicados no siempre reflejan el valor al que efectivamente se vende una propiedad. Según explicó, hay inmuebles que permanecen años en oferta porque sus propietarios piden cifras por encima de lo que el mercado está dispuesto a pagar.
Para Spollanski, la expectativa está puesta en el crecimiento que podría experimentar San Juan durante la próxima década si se concretan los proyectos mineros previstos. Durante la entrevista, mencionó proyecciones de expansión de las empresas y la posible llegada de trabajadores, familias y prestadores de servicios.
Pero ese escenario también plantea desafíos: el directivo señaló la necesidad de mejorar la conectividad aérea y ampliar servicios para recibir a quienes podrían instalarse en la provincia.
Por ahora, el movimiento que describe RE/MAX combina consultas, inversiones y proyectos en evaluación. La señal que deja la entrevista es clara: la expectativa minera ya empieza a reflejarse en las búsquedas inmobiliarias, aunque el crecimiento proyectado todavía debe traducirse en actividad concreta.