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Publicado el 19 de octubre de 2026 a las 17:11

Mantener un comercio abierto en San Juan puede implicar afrontar alquileres millonarios, salarios y otros costos fijos en un contexto de menor consumo. Así lo planteó Mirna Moral, secretaria general del Sindicato de Empleados de Comercio, durante una entrevista en Es Lo Que Hay, donde describió las dificultades que atraviesan distintos negocios de la provincia.
Según explicó, hay locales céntricos que pagan alrededor de $15 millones mensuales de alquiler, mientras que algunos supermercados superan los $20 millones. A esos montos se suma el costo del personal, que —de acuerdo con la dirigente sindical— puede rondar los $2 millones por trabajador si se cumplen todas las obligaciones laborales.
Su diagnóstico apunta a una combinación complicada: alquileres elevados, consumo debilitado y costos laborales que los negocios deben afrontar para mantener sus puertas abiertas.
La cuenta empieza por el alquiler, pero no termina ahí.
Moral señaló que un empleado de comercio puede representar un costo de alrededor de $2 millones mensuales para el empleador, si se cumplen todas las obligaciones laborales. En una sucursal con entre 10 y 18 trabajadores, ese gasto se multiplica y se suma a los servicios, impuestos, mercadería y otros costos de funcionamiento.
Así, antes de pensar en ganancias, un comercio debe reunir una facturación suficiente para cubrir una estructura que puede volverse cada vez más difícil de sostener.
La dirigente sindical vinculó esta situación con el cierre de sucursales y la pérdida de puestos de trabajo. Como ejemplo, mencionó el caso de Cencosud, que perdería 12 puestos durante octubre, además de los 18 empleos que señaló en el caso de Cabral y entre cinco y siete vinculados a Red Megatón.
Moral aclaró que las cifras corresponden al relevamiento que lleva el sindicato a partir de las consultas de trabajadores y que no representan necesariamente la totalidad de los empleos perdidos.
En el caso de Cencosud, explicó que la empresa no tendría previsto reabrir otra sucursal por el momento, debido a que los números no cerrarían para sostener la operación en otra ubicación.
El problema, según su planteo, no se limita a las grandes cadenas. También alcanza a negocios de distintos rubros, desde zapaterías hasta librerías, que deben enfrentar una estructura de costos cada vez más exigente.
A los alquileres se suma otro factor: la capacidad de compra de los consumidores.
Moral sostuvo que el deterioro del poder adquisitivo repercute directamente en las ventas, incluso en fechas tradicionalmente fuertes para el comercio, como el Día de la Madre. Según su análisis, las familias tienen menos margen para comprar regalos y recurren cada vez más al financiamiento.
En ese escenario, los comercios necesitan facturar para sostener sus gastos, pero encuentran consumidores con menos capacidad de compra.
La ecuación se vuelve todavía más compleja cuando los contratos de alquiler se actualizan o los propietarios no aceptan renovar las condiciones existentes.
Otro cambio que observa el sindicato es el crecimiento de las ventas por internet. Según Moral, algunas empresas encuentran en los canales digitales una forma de reducir costos y ofrecer mejores condiciones de pago, aunque ese cambio también puede traducirse en menos puestos de atención presencial.
La dirigente mencionó que hay consumidores que visitan un local para ver o probar un producto y después lo compran por internet, donde pueden encontrar más cuotas o un precio menor.
Mientras tanto, crece el trabajo de reparto, aunque con modalidades de contratación que, según el sindicato, todavía presentan dificultades de regulación y registración.
El panorama deja una pregunta abierta para el comercio sanjuanino: ¿cuánto puede resistir un negocio cuando debe afrontar alquileres millonarios, sostener a sus empleados y venderle a consumidores que tienen cada vez menos margen para gastar?