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Publicado el 9 de junio de 2026 a las 22:45

Lo que para la mayoría de las personas puede parecer apenas un detalle biológico, para la ciencia forense puede convertirse en una prueba fundamental dentro de una investigación judicial. La presencia de determinados insectos en un cadáver puede ayudar a establecer cuándo murió una persona, cuánto tiempo pasó desde su fallecimiento e incluso si el cuerpo fue trasladado de un lugar a otro.
Esa herramienta científica será parte de un nuevo convenio que avanzan en formalizar la Corte de Justicia de San Juan y la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), a través de un equipo especializado en entomología forense.
La iniciativa busca fortalecer las investigaciones judiciales mediante estudios científicos que aporten información clave en casos de hallazgos de cuerpos o muertes bajo circunstancias que requieren peritajes especializados.
El anuncio fue confirmado por el decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Jorge Castro, quien explicó que el acuerdo ya cuenta con el visto bueno de la Corte y sólo resta avanzar con la firma formal.
Según detalló, los trabajos serán realizados por biólogos especializados en entomología forense, una disciplina que estudia los insectos y organismos asociados a los procesos de descomposición de los cuerpos.
Lejos de tratarse de una práctica novedosa a nivel mundial, esta metodología es utilizada desde hace años en investigaciones criminales y pericias complejas debido a la precisión de la información que puede aportar.
Los especialistas analizan la denominada «fauna cadavérica», es decir, las especies de insectos que aparecen en un cuerpo según el clima, la humedad, la temperatura y las características del lugar donde se encuentra.
Cada región posee patrones biológicos propios y los investigadores cuentan con registros que permiten relacionar determinadas especies con ambientes específicos.
A partir de ese conocimiento, los expertos pueden reconstruir aspectos relevantes para una causa judicial.
Uno de los aportes más importantes tiene que ver con la posibilidad de estimar el tiempo transcurrido desde el fallecimiento. Pero también existen otras aplicaciones de enorme valor para los investigadores.
El análisis de los insectos puede ayudar a determinar si una persona murió en el mismo lugar donde fue hallada o si el cuerpo fue trasladado posteriormente.
Esa información suele resultar decisiva en investigaciones criminales, especialmente cuando existen dudas sobre la escena del hecho o cuando el cadáver aparece en avanzado estado de descomposición.
Desde la Facultad de Ciencias Exactas explicaron que parte de este trabajo ya se viene realizando en colaboración con organismos judiciales, aunque el nuevo convenio permitirá institucionalizar y formalizar esa cooperación.
Además, algunas de las tareas se desarrollarán en conjunto con el Laboratorio Forense del Poder Judicial, complementando recursos técnicos y capacidades científicas.
La articulación entre la universidad y la Justicia apunta a incorporar herramientas cada vez más precisas para la reconstrucción de hechos y el esclarecimiento de causas complejas.
El acuerdo también pone en valor el trabajo de investigación que desarrollan científicos sanjuaninos en áreas altamente especializadas y con aplicación directa en problemas concretos de la sociedad.
En un contexto donde las investigaciones judiciales demandan cada vez más evidencia científica, la entomología forense aparece como una disciplina capaz de aportar respuestas donde muchas veces otros métodos encuentran límites.
Determinar cuándo murió una persona, cuánto tiempo permaneció un cuerpo en un lugar o si fue movido después del fallecimiento son algunas de las preguntas que, a partir de ahora, podrían encontrar respuestas gracias al trabajo conjunto entre la ciencia sanjuanina y la Justicia provincial.