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POLÍTICA Variables económicas

El bolsillo contra el surtidor: qué hay detrás del “no aumento” de la nafta

Publicado el 17 de abril de 2026 a las 11:34


El bolsillo contra el surtidor: qué hay detrás del “no aumento” de la nafta

A simple vista, todo parece una buena noticia: el precio del combustible no aumentó. Pero en Argentina, esa foto suele venir con letra chica. Porque aunque el valor en el surtidor se mantenga “quieto”, por detrás la ecuación cambia… y no precisamente a favor del consumidor.

Así lo explicó en Es Lo Que Hay, programa de Gs Media, la referente del sector de expendedores Analía Salguero, quien detalló que en los últimos días no hubo subas visibles en los precios, pero sí modificaciones en su composición. ¿La clave? Los impuestos. Mientras el costo del combustible puede bajar levemente por factores internacionales, la carga impositiva sube y compensa cualquier alivio.

“El precio no cambió, pero aumentaron los impuestos”, resumió con crudeza. Y como suele pasar, cuando los tributos suben, rara vez vuelven a bajar.

El combustible, además, está atado a variables que exceden por completo a la economía local. Se trata de un commodity, cuyo valor depende del precio internacional del petróleo, el tipo de cambio y hasta la dinámica de los biocombustibles. En ese escenario, pretender controlar el precio desde Argentina es, según la propia Salguero, “medio utópico”.

Sin embargo, hay un dato que explica buena parte del problema: cerca del 50% del precio final de la nafta corresponde a impuestos. Es decir, la mitad de lo que paga el consumidor no tiene que ver directamente con el costo del producto.

En ese contexto, el comportamiento del mercado empezó a mostrar señales de desgaste. Durante el primer trimestre del año, el consumo cayó y el ticket promedio se redujo. Incluso se registró un cambio en los hábitos: muchos usuarios migraron de combustibles comunes a opciones premium, en busca de mayor rendimiento o eficiencia.

Desde el sector también remarcan que la actividad atraviesa un momento complejo. La baja en las ventas impacta en un negocio que depende del volumen y que tiene estructuras costosas de sostener. Aun así, no se registraron despidos, aunque sí se advierte una rentabilidad más ajustada.

En paralelo, aparecen nuevas estrategias para atraer clientes, como promociones bancarias o descuentos en días específicos. Pero su impacto, al menos en San Juan, es limitado.

El panorama deja una sensación conocida para el consumidor argentino: aunque el precio no suba, el bolsillo igual lo siente. Porque en el juego del surtidor, cuando parece que algo baja… siempre hay otra variable que se encarga de subir.


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