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Publicado el 23 de diciembre de 2025 a las 17:36

La aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones para el Proyecto Carbonatos Profundos marca un punto de inflexión político y económico para la minería sanjuanina. Con el dictamen favorable del Comité Evaluador del Gobierno Nacional, Minas Argentinas S.A., empresa del grupo Aisa Group, aseguró el marco normativo que le permitirá transformar la mina Gualcamayo en un polo productivo con proyección de al menos 30 años, luego de un período en el que la continuidad del yacimiento estuvo en riesgo.
El aval al RIGI no solo destraba una inversión superior a los 660 millones de dólares, sino que refuerza el esquema de previsibilidad jurídica que el Ejecutivo nacional busca consolidar para atraer capitales de gran escala. En ese contexto, San Juan vuelve a ubicarse en el centro de la agenda minera argentina, con un proyecto que combina volumen de inversión, generación de empleo y desarrollo tecnológico.
El plan aprobado prevé destinar 50 millones de dólares a exploración geológica y tiene como eje el desarrollo del yacimiento Carbonatos Profundos, que concentra más de 3,5 millones de onzas de oro en recursos certificados bajo normas internacionales. De ese total, 2,45 millones ya se encuentran categorizadas como reservas, lo que le otorga solidez técnica y respaldo financiero al proyecto.
De acuerdo al último reporte internacional de abril de 2025, el distrito minero Gualcamayo alberga más de 5 millones de onzas de oro en recursos totales. Actualmente, la empresa se encuentra finalizando una actualización técnica que podría incrementar en un 20 por ciento el volumen de recursos y reservas, reforzando la proyección de largo plazo del emprendimiento.
Desde una mirada estratégica, el proyecto se apoya también en el potencial aún no explorado del distrito. Solo el 4 por ciento de la propiedad ha sido estudiada en profundidad, lo que abre expectativas de expansión futura y sostiene el discurso oficial de la minería como política de Estado con horizonte de décadas.
En términos de impacto socioeconómico, el cronograma prevé que la etapa de construcción genere entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo, mientras que la fase operativa consolidará alrededor de 600 empleos directos permanentes. La producción está prevista para fines de 2029, en un escenario que combina crecimiento económico, demanda de mano de obra calificada y fortalecimiento del entramado productivo local.
Uno de los puntos centrales del proyecto es la incorporación de una planta de oxidación a presión, una tecnología de alta complejidad que permitirá procesar minerales refractarios. Se trata de una de las primeras instalaciones de este tipo en Sudamérica, lo que posiciona a San Juan y a la Argentina en un lugar de vanguardia dentro del mapa minero internacional.
El desarrollo incluye además la construcción de un parque fotovoltaico de 50 megavatios destinado a abastecer la demanda energética de la operación, en línea con los compromisos ambientales y con una agenda que busca compatibilizar inversión, producción y sustentabilidad, un aspecto cada vez más relevante en la discusión política sobre minería.
La aprobación del RIGI representa también un giro en la historia reciente de Gualcamayo. Hace apenas dos años, la mina atravesaba un proceso de cierre. Desde la llegada de Aisa Group en 2023, la empresa dio continuidad a la operación, regularizó deudas, reordenó el esquema productivo y reactivó la exploración, sentando las bases del actual plan de desarrollo.
El titular de Aisa Group, Juan José Retamero, sostuvo que la incorporación del proyecto al RIGI permite dimensionar el alcance real de la inversión y destacó el carácter estratégico de la planta de oxidación a presión, tanto por su complejidad industrial como por el salto tecnológico que implica para el país. También subrayó el componente de capacitación y formación de profesionales argentinos como uno de los principales impactos estructurales del proyecto.
En la misma línea, el gerente general de Minas Argentinas, Gabriel Corvo, afirmó que la aprobación valida el trabajo del equipo técnico local y aseguró que Carbonatos Profundos permitirá construir un ecosistema de desarrollo productivo, social y ambientalmente responsable, con fuerte participación de proveedores y mano de obra de las comunidades cercanas.
A lo largo de su trayectoria, Gualcamayo aportó más de 33 millones de dólares al Fondo Fiduciario para Jáchal y 66 millones de dólares en regalías, además de financiar proyectos sociales y productivos en la región. Con el nuevo escenario, la empresa busca ampliar ese impacto y consolidar a la minería como un eje de desarrollo regional.
Finalmente, desde la compañía destacaron el rol del Gobierno Nacional y del Gobierno de San Juan en la construcción de marcos normativos como el RIGI, que permiten proyectar inversiones de largo plazo, generar empleo genuino y transformar los recursos naturales en desarrollo económico sostenible.