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Publicado el 24 de septiembre de 2025 a las 14:23

El radiotelescopio instalado en Barrial, Calingasta, volvió a quedar en el centro de la polémica. Aunque solo restan dos envíos con materiales menores para que el complejo quede operativo, el problema no está en la aduana sino en un punto mucho más sensible: el vencimiento del convenio multilateral firmado en 2015 entre Argentina, China, el Conicet, el Gobierno de San Juan y la Academia de Ciencias de China.
Ese acuerdo, que caducó en junio de 2025, incluía una cláusula de confidencialidad que impidió durante años conocer los detalles de la cooperación. El Conicet volvió a plantear ahora la necesidad de incorporar al Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), que en su momento había quedado al margen pese a ser la entidad de referencia en el área.
La discusión escaló cuando el embajador de Estados Unidos en Argentina manifestó sus reparos: advirtió que el país estaría cediendo territorio sin control efectivo a China y señaló la falta de supervisión sobre los fines científicos del proyecto. En el trasfondo aparece la rivalidad entre potencias: mientras China avanza en sistemas satelitales y de posicionamiento mediante tecnología láser, Washington observa con suspicacia cualquier instalación con posible uso estratégico.
Mientras tanto, las comunicaciones entre los actores involucrados son confusas. El director chino habría reconocido en privado que tiene dificultades para destrabar los materiales retenidos en aduana porque no mantiene contacto fluido ni con el Gobierno nacional ni con el provincial. Según trascendió, incluso recurrió a exfuncionarios para intentar resolver la situación.
En la provincia se desarrolló y celebró el China Day y reflejó la baja visibilidad política del tema: no participó el gobernador y el evento pasó casi inadvertido en la agenda pública.
A la falta de definiciones se suma un rumor inquietante: habría diferencias entre la versión en castellano y la versión en inglés del nuevo borrador del convenio, lo que genera dudas adicionales.
El futuro del radiotelescopio depende ahora de decisiones políticas y diplomáticas. Mientras tanto, la ciencia, la seguridad nacional y la geopolítica se cruzan en Calingasta, con Estados Unidos y China disputando influencia sobre un proyecto que promete avanzar en la observación del universo, pero que también despierta temores sobre el control de las comunicaciones.