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Publicado el 19 de agosto de 2025 a las 14:09

El 27 de agosto comienza oficialmente la campaña electoral, tal como lo establece el cronograma de la Justicia Electoral. Con apenas una semana por delante, el panorama en San Juan muestra un fuerte reacomodamiento: lo que hasta hace poco se planteaba como un escenario de tres tercios parece encaminarse hacia una polarización.
En 2023, la división estaba clara: peronismo por un lado, libertarios por otro y, en el tercer espacio, fuerzas provinciales junto al PRO. Sin embargo, a nivel nacional el PRO prácticamente desapareció de la escena electoral y con ello se diluyó aquel “tercer tercio”. Hoy, el tablero muestra un duelo más marcado entre peronismo-kirchnerismo y La Libertad Avanza.
En San Juan, el sector libertario llega a esta elección con la mayor dispersión. Cuatro listas distintas –Partido Libertario, Ideas de la Libertad, Evolución Liberal y La Libertad Avanza– competirán con la misma bandera. Esto implica que, al no existir PASO ni frentes, el electorado libertario deberá dividir su voto entre varias opciones.
El resultado inmediato es un debilitamiento: lo que en un principio parecía un sector con capacidad de trasladar la ola nacional de Milei hacia la provincia, ahora enfrenta el riesgo de diluir su caudal. La pelea principal será por ver quién se queda con la marca “libertaria” en San Juan.
Entre los candidatos, Sergio Vallejos aparece con mayor nivel de conocimiento: ya fue candidato a gobernador y tuvo la foto icónica con Javier Milei. En cambio, Abel Chiconi –primer candidato de La Libertad Avanza– es un nombre mucho menos instalado. Su aparición responde, según distintas versiones, a la decisión directa de la conducción nacional, luego de que Karina Milei bajara a Martín Turcumán a último momento por presuntos vínculos con el uñaquismo.
A este panorama se suma la especulación sobre la supuesta relación del sector con Radio Colón, una histórica emisora local recientemente adquirida, lo que despierta dudas sobre si los libertarios contarán con un medio propio de campaña.
Por San Juan, el oficialismo provincial apostó fuerte: llevó como primer candidato a Fabián Martín, considerado la segunda figura con mejor imagen de la provincia después del gobernador Marcelo Orrego. En términos de ajedrez, el oficialismo “sacó a la reina”, con una jugada agresiva y de riesgo: no hay margen de error.
Martín, que supera el 50% de imagen positiva, es acompañado por Laura Palma, la dirigente mujer mejor valorada dentro del espacio. La estrategia busca consolidar un resultado que no solo le garantice un triunfo, sino que le permita acceder a dos bancas de diputados nacionales.
El sistema D’Hondt es claro: para lograrlo, el oficialismo no solo debe ganar, sino también duplicar en votos al tercero en disputa. Si ese tercer espacio –muy probablemente los libertarios– no supera los dos dígitos, el oficialismo tendría altas chances de asegurarse dos escaños.
El peronismo llega con una fractura evidente. La lista encabezada por Cristian Andino terminó imponiéndose en la interna y dejó afuera al giojismo, que no logró ubicar representantes ni siquiera en lugares suplentes.
El espacio suma más divisiones: Emilio Baistrocchi compite por Provincias Unidas con una boleta propia que difícilmente gane, pero que puede restar votos al peronismo tradicional. La incógnita es a quién terminará favoreciendo esa sangría: ¿al oficialismo provincial o a los libertarios?
En paralelo, figuras como Cristian Andino en San Martín y Romina Rosas en Caucete fueron incorporadas para aportar volumen territorial, aunque con resultados inciertos: Rosas arrastra una imagen muy negativa, mientras que Andino, si bien es una de las figuras con mejor valoración, representa un distrito pequeño con bajo caudal de votos.
La situación más incómoda se vive en Chimbas, donde el exintendente Fabián Gramajo quedó relegado al tercer lugar de la lista y, con ello, prácticamente sin chances de acceder a una banca. Todo indica que la estrategia del uñaquismo fue obligarlo a garantizar al menos un buen resultado en su distrito.
Con los libertarios divididos en cuatro listas, el peronismo debilitado y el oficialismo con una fórmula fuerte, el tablero sanjuanino se encamina hacia una elección marcada por la polarización. La pregunta de fondo es si el oficialismo logrará capitalizar esa división para ampliar su representación en el Congreso o si la dispersión opositora logrará sostenerse lo suficiente como para impedirlo.