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Publicado el 24 de junio de 2025 a las 14:00

Luego del triunfo del rector Tadeo Berenguer, se desarrolló la segunda vuelta en 3 de las 6 facultades de la Universidad Nacional de San Juan. En la Facultad de Exactas, Jorge Castro volvió a imponerse con el 60% de los votos. En Arquitectura, Carlos Herrera ganó por una diferencia mínima: obtuvo el 50,2%, frente al 49,8% de Alejandro Álvarez, con solo siete votos de diferencia.
El oficialismo logró sostenerse en varias facultades. En Ingeniería ganó la lista de Berenguer y Mirna, y en Ciencias Sociales, Marcelo Lucero también se impuso, alineado con el sector que responde a Tadeo Berenguer. En Arquitectura, aunque ganó Herrera, su lista respondía a Guillermo Velasco, quien quedó tercero en la carrera por el rectorado.
En Ciencias de la Salud, Jessica Flores consiguió un 47% de los votos —el doble que en la primera vuelta— pero no le alcanzó: el nuevo decano será Ángel Pinto.
Un dato clave de esta elección es el bajo nivel de participación del electorado universitario. Se registró un alto ausentismo, lo que sugiere que quienes se acercaron a votar fueron, en su mayoría, personas con intereses concretos en obtener cargos laborales o políticos dentro de la universidad.
La lista de Tadeo Berenguer ganó en cinco de las seis facultades, consolidando su poder institucional de cara a un nuevo período. Asumirá su segundo mandato como rector el próximo 1 de julio.
Según distintas fuentes, los candidatos a rector y decano habrían recibido una fuerte presión política durante el proceso electoral. Se habrían negociado cargos, nombres y lugares dentro del Consejo Superior, generando tensiones internas notables.
Cabe recordar que Berenguer inicialmente no tenía pensado postularse nuevamente. Su candidatura surgió después del fallecimiento de Mónica Coca, quien fue su compañera de fórmula anterior como vicerrectora. Al decidir encabezar una nueva lista, dejó fuera a Analía Ponce, exvicerrectora. Si bien no hubo enfrentamientos públicos, la relación entre ambos siempre fue distante y poco articulada.
Ponce, muy cercana políticamente a La Cámpora, mantuvo una postura crítica sobre temas presupuestarios. En sus apariciones públicas, se evidenciaba la falta de diálogo con Berenguer, incluso a través de la comunicación no verbal. En contraste, Berenguer representa una línea política más moderada dentro del espectro universitario.
A nivel político, habrá que ver cómo se reconfigura el Frente Patria Grande dentro de la universidad. Aunque las diferencias internas no escalaron a conflictos abiertos, hubo señales de desgaste. La creciente partidización del discurso académico generó un fuerte ruido dentro del ecosistema universitario.
Durante el último año, se fue instalando la idea de una universidad con un perfil kirchnerocamporista, con Ponce como una de las figuras centrales. A esto se sumó el ingreso de estructuras cercanas tanto al giojismo como al uñaquismo, lo que marcó una fuerte politización del ámbito académico.