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Publicado el 27 de octubre de 2026 a las 21:03

El interés por desembarcar en Iglesia empezó a mover el avispero. Con la actividad minera como motor y la conformación de una nueva Cámara de Proveedores Mineros como parte de ese escenario, comenzaron a aparecer iniciativas privadas para desarrollar parques industriales en el departamento. Sin embargo, hay un proyecto de mayor escala que está en análisis y que podría cambiar la discusión: un megaparque industrial de gestión mixta, pública y privada, sobre la Ruta Nacional 150.
La iniciativa tiene como punto de partida un predio de 800 hectáreas que el municipio de Iglesia expropió entre 2021 y 2022, ubicado en el tramo que conecta Rodeo con las Termas de Pismanta. La superficie, lindante con la ruta, fue pensada para un desarrollo industrial de gran envergadura, aunque su destino definitivo dependerá de la planificación territorial que se encuentra en elaboración.
El terreno tiene dimensiones suficientes para pensar en un polo con distintas escalas de inversión. La propuesta que se analiza contempla un esquema de gestión compartida, con participación pública y privada, que permita concentrar empresas de gran tamaño, emprendimientos medianos y proveedores más pequeños. La idea es que el desarrollo no quede limitado a un solo tipo de actividad, sino que pueda responder a las distintas necesidades de la cadena minera.
En ese esquema, el proyecto Vicuña aparece como uno de los principales impulsores potenciales de la demanda, junto con Veladero y otros emprendimientos vinculados a la minería. La concentración de proveedores en un mismo lugar permitiría organizar servicios, infraestructura y espacios para la actividad industrial en una zona estratégica del departamento.
Incluso, entre las posibilidades que se barajan figura la instalación de una subsede de la Zona Franca de Jáchal. Se trata de una alternativa todavía en evaluación, que ampliaría el alcance del proyecto y podría articularse con la llegada de empresas proveedoras de la minería.
El ordenamiento territorial, antes que los parques
Pero hay un paso previo que condiciona cualquier avance. La Provincia trabaja en un Plan de Ordenamiento Territorial para Iglesia, con participación de distintas áreas ministeriales, que deberá establecer qué sectores del departamento son aptos para la actividad industrial, cuáles se destinarán a la producción agrícola y cuáles tendrán orientación turística.
La previsión es que el trabajo pueda finalizar hacia fines de este año o comienzos de 2027. Una vez definidas esas reglas, se podrá avanzar con mayor precisión en la localización de los parques industriales y en las condiciones que deberán cumplir los proyectos públicos y privados.
El debate tomó fuerza porque, mientras se trabaja en esa planificación, también aparecieron propuestas particulares. Uno de los privados asegura contar con un predio y una Declaración de Impacto Ambiental de 2006, mientras que otros interesados comenzaron a impulsar alternativas propias. Ese movimiento abrió una discusión sobre la ubicación de los futuros desarrollos y el riesgo de que las inversiones avancen sin una planificación común.
La existencia de las 800 hectáreas municipales no implica, de todos modos, que los emprendimientos privados queden descartados. La posibilidad de que convivan distintas iniciativas sigue abierta, siempre que se ajusten a las reglas que establezca el ordenamiento territorial y cumplan con los requisitos correspondientes.
En definitiva, Iglesia se encuentra ante una oportunidad de crecimiento vinculada a la expansión minera, pero también frente al desafío de organizar ese desarrollo antes de que se multipliquen las inversiones. La definición de las zonas industriales será clave para evitar que los proyectos se superpongan con actividades agrícolas o turísticas y para ofrecer previsibilidad a quienes quieran instalarse en el departamento.
La discusión ya está en marcha. La definición del mapa territorial será el punto de partida para saber dónde podrán desarrollarse los parques industriales y bajo qué condiciones.