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Publicado el 30 de septiembre de 2026 a las 14:03

Vialidad Nacional trabaja contra el reloj para despejar la Ruta Nacional 150 y dejar en condiciones el camino hacia el Paso Internacional de Agua Negra, con la mira puesta en una posible apertura en enero. La cantidad de nieve acumulada durante este invierno obligó a desplegar un operativo de alta montaña que requiere maquinaria pesada, personal y muchas horas de trabajo para recuperar la transitabilidad.
La tarea se realiza en medio de uno de los inviernos con mayor acumulación de nieve de las últimas décadas en la cordillera sanjuanina. El fenómeno de El Niño favoreció las nevadas en la región y especialistas señalaron que este año las precipitaciones níveas fueron particularmente importantes en distintos sectores de la cordillera de San Juan.
Para avanzar sobre la Ruta 150, Vialidad trabaja con cinco máquinas entre cargadoras y retroexcavadoras. El esquema consiste en avanzar por tramos: una máquina abre camino sobre la nieve y el hielo, mientras otra retira el material acumulado para liberar la calzada. La idea es sostener el ritmo de avance y aprovechar al máximo las horas disponibles para poder subir progresivamente hacia los sectores más altos.
La dificultad no está solamente en la cantidad de nieve. En distintos puntos también aparecen hielo, barro y aludes que obligan a intervenir sobre la traza antes de poder continuar. En las últimas semanas, los equipos del 9° Distrito San Juan ya lograron despejar casi una decena de aludes de gran tamaño a lo largo de 19 kilómetros de la Ruta 150.
El operativo necesita además una logística importante. Para acelerar los tiempos, una de las claves es contar con combustible cerca de los frentes de trabajo, de manera que las máquinas no tengan que perder horas en los traslados. También se analiza aprovechar las horas nocturnas con torres de iluminación, una alternativa que permitiría extender la jornada de trabajo cuando las condiciones en alta montaña lo permitan.
La maquinaria deberá continuar avanzando hacia sectores cada vez más altos y complejos. Los trabajos ya se concentran en zonas como El Arenal y el Arroyo San Javier, después de haber superado los primeros obstáculos sobre la traza. Vialidad prevé sumar equipamiento para intentar reducir los tiempos de despeje.
El desafío se da, además, en una cordillera que este año recibió una cantidad de nieve fuera de lo habitual. El Instituto de Investigaciones Hidráulicas de la UNSJ señaló que la intensidad de las nevadas fue tal que, por la cantidad de nieve, durante este año incluso se dificultó el acceso a sectores cordilleranos.
El objetivo es llegar a enero con el camino recuperado y en condiciones para el tránsito internacional. Del lado chileno, las autoridades de Coquimbo ya descartaron diciembre como fecha de apertura y manejan enero como nueva expectativa, aunque la habilitación dependerá de las condiciones de la Ruta 41-CH y de los trabajos que se realicen en ambos lados de la cordillera.
Mientras tanto, del lado argentino el trabajo es literalmente contra el reloj: sacar nieve, romper hielo, retirar aludes y mantener las máquinas operativas para ganar metros sobre la Ruta 150. La cantidad de equipamiento disponible y la posibilidad de trabajar durante más horas serán determinantes para intentar llegar a la temporada de verano con Agua Negra nuevamente habilitado.