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Publicado el 23 de septiembre de 2026 a las 12:36

Hay una escena que se volvió cada vez más habitual: se alquila una finca, una casa quinta o un terreno con pileta y quincho, se arma una fiesta y al día siguiente se devuelven las llaves. Sin salón, sin habilitación específica y, en muchos casos, sin un esquema de seguridad acorde a la cantidad de personas que asistieron.
Sobre esa realidad apunta el proyecto que prepara el diputado provincial Federico Rizzo, junto al bloquismo y un equipo técnico de profesionales, bajo el nombre de “Fiestas Cuidadas”.
La iniciativa todavía se encuentra en etapa de borrador, pero busca llegar a la Cámara de Diputados con una idea central: regular una actividad que, según planteó Rizzo, existe y no desaparece simplemente porque quede fuera de las normas actuales.
“No sirve esconderlo, no sirve mirar para otro lado”, planteó el legislador durante una entrevista en Es Lo Que Hay, al explicar el espíritu de la propuesta.
El proyecto apunta especialmente a las fiestas que se realizan en predios privados que no funcionan habitualmente como salones de eventos, pero que son alquilados para cumpleaños, celebraciones de egresados, fiestas de estudiantes y otros encuentros.
Uno de los problemas que identifica Rizzo es que actualmente existen normas para espectáculos, salones y actividades nocturnas, pero no todas las situaciones encajan fácilmente en esas categorías.
Así, una propiedad con pileta, quincho y espacio verde puede terminar siendo alquilada para una fiesta sin contar necesariamente con las condiciones que tendría un establecimiento habilitado para recibir público.
La propuesta busca crear un registro de predios y espacios disponibles, que podría incluir desde lugares privados hasta salones, clubes y otros establecimientos que cumplan determinados requisitos.
La intención también es que ese registro permita encontrar opciones más accesibles para grupos chicos, como estudiantes que quieren realizar una celebración pero no pueden afrontar el costo de alquilar un salón tradicional.
La idea no sería que cualquier propietario pueda simplemente anotarse en un listado y empezar a organizar eventos.
Según explicó Rizzo, dependiendo de la cantidad de asistentes, podrían establecerse distintos requisitos. Entre ellos aparecen seguros de responsabilidad civil, cobertura de emergencias médicas, condiciones sanitarias y la posibilidad de contar con adicionales policiales cuando la cantidad de personas lo amerite.
La propuesta también contempla diferenciar entre un evento pequeño y uno masivo, de modo que los requisitos no sean idénticos para una reunión de pocas personas que para una fiesta con cientos de asistentes.
Además, el proyecto pretende contemplar el impacto que estas actividades pueden tener sobre los vecinos. Es decir: no solamente seguridad para quienes concurren, sino también ruidos, reiteración de eventos y conflictos derivados del uso de viviendas o terrenos como espacios de fiestas.
Rizzo aclaró que el proyecto no pretende modificar la prohibición de venta y consumo de alcohol por parte de menores de 18 años.
Para eventos destinados a adolescentes, la propuesta analiza además la figura de un adulto responsable, que tendría obligaciones concretas frente a eventuales incumplimientos.
El legislador mencionó como antecedente la existencia de regulaciones similares en otras provincias y sostuvo que la intención es que las celebraciones de estudiantes puedan realizarse, pero bajo condiciones que permitan reducir los riesgos.
Durante la entrevista, Rizzo también habló de otro proyecto que ya fue presentado en la Legislatura y que apunta a establecer estándares mínimos de seguridad para salones infantiles y espacios de juegos.
La iniciativa busca que esos requisitos sean comunes para toda la provincia, más allá de las regulaciones que pueda tener cada municipio.
Entre las condiciones mencionadas aparecen la presencia de al menos una persona capacitada en RCP y primeros auxilios, seguro de responsabilidad civil y emergencias médicas y controles sobre los juegos: desde las protecciones de las camas elásticas hasta la ubicación de los motores de los inflables y el estado de las redes.
La propuesta también alcanzaría a otros espacios comerciales que incorporen sectores de juegos para niños, como restaurantes, grandes comercios y otros establecimientos.
El proyecto de “Fiestas Cuidadas” será presentado en la Cámara de Diputados y, según explicó Rizzo, pasaría por las comisiones de Legislación y Asuntos Constitucionales y de Salud, donde se prevé la posibilidad de convocar a distintos sectores vinculados a la actividad.
Uno de los puntos que el legislador remarcó es la intención de evitar que el nuevo sistema se transforme en una montaña de trámites.
La propuesta contempla una ventanilla única para simplificar las habilitaciones y hasta un sistema de consulta mediante código QR, que permitiría verificar si un espacio se encuentra habilitado.
La discusión, en definitiva, pone sobre la mesa una pregunta bastante concreta: si las fiestas en fincas y casas quintas ya existen, ¿conviene seguir tratándolas como si no existieran o establecer reglas para que puedan realizarse bajo determinadas condiciones?