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Publicado el 7 de septiembre de 2026 a las 13:27

Los destrozos en la Pampa del Leoncito dejaron una huella que podría tardar décadas en desaparecer, pero también abrieron otra discusión bastante más incómoda: ¿quién tiene que cuidar ese patrimonio?
La respuesta llegó de boca de la propia directora de Patrimonio Cultural de San Juan, Gladys González, quien fue contundente al explicar que la responsabilidad sobre el sector más utilizado turísticamente no recae en el municipio de Calingasta, sino en la Provincia.
“La Pampa es propiedad del Gobierno de la Provincia”, afirmó González, y aclaró que la autoridad de aplicación es la Secretaría de Cultura y, dentro de ella, la Dirección de Patrimonio.
Es decir, más allá de que el lugar esté ubicado en Calingasta, el patrimonio provincial tiene dueño y también tiene autoridad de aplicación.
El episodio que desató la polémica ocurrió cuando una camioneta ingresó a la Pampa mientras la superficie todavía estaba completamente húmeda y transformada prácticamente en un espejo de agua.
González explicó que el ingreso de vehículos no está prohibido de manera absoluta. Se puede acceder con camionetas, motos y otros vehículos, pero bajo determinadas condiciones: velocidad reducida y, fundamentalmente, sin realizar maniobras bruscas o trompos.
El problema aparece especialmente cuando el terreno está húmedo. Las huellas producidas en esas condiciones pueden permanecer durante muchísimo tiempo.
Según el informe mencionado por González, algunas huellas analizadas mediante imágenes históricas de Google todavía podían observarse después de una década. En el caso de una marca de semejante magnitud sobre un terreno especialmente blando, la recuperación podría demandar entre 50 y 80 años.
Y hay otro detalle que genera todavía más ruido: la Provincia reconoció que nunca se había realizado una acción de reparación sobre la Pampa y que tampoco existen estudios que determinen si corresponde intervenir sobre las huellas.
La postura actual es observar cómo evoluciona el terreno y evaluar posteriormente si es necesario realizar alguna acción.
Después del episodio, desde Calingasta surgió la posibilidad de cerrar el ingreso y eventualmente cobrar una entrada.
Pero esa alternativa no parece convencer a la Provincia.
González explicó que el Ministerio de Turismo, Cultura y Deportes viene trabajando desde el comienzo de la gestión de Marcelo Orrego para establecer un plan de manejo y mejorar la protección del lugar. Ya se colocaron carteles, se realizan campañas de concientización y durante los fines de semana largos hay personal provincial en el acceso para advertir a los visitantes sobre el cuidado de la superficie.
La funcionaria también rechazó, al menos como intención del Ministerio, la idea de alambrar toda la Pampa.
El argumento es que se trata de una superficie enorme, de aproximadamente 12 a 14 kilómetros de largo por 4 o 5 kilómetros de ancho, y además funciona como zona de paso de fauna. Un cerramiento podría alterar el ecosistema y, de paso, modificar el paisaje que justamente se busca preservar.
La apuesta oficial parece ser otra: mantener el acceso y trabajar con quienes utilizan el lugar para evitar que el turismo termine destruyéndolo.
Desde Patrimonio aseguran que incluso se autorizaron actividades de motoqueros y travesías 4×4 que pudieron realizarse sin inconvenientes cuando se respetaron las recomendaciones de circulación.
Pero el caso de la camioneta dejó una diferencia importante.
González sostuvo que, según las declaraciones difundidas y la información disponible, el conductor conocía la zona, tenía una casa en Barreal y la Pampa llevaba unos 20 días inundada. Además, remarcó que no era necesario atravesarla para llegar a Barreal desde Mendoza, ya que existe el acceso por la Ruta 149.
Por eso, desde Patrimonio consideran que no se trató simplemente de alguien que ingresó por desconocimiento.
Mientras se discute qué hacer con las huellas y cómo evitar que vuelva a ocurrir algo similar, queda una cuestión central sobre la mesa: si la Provincia es propietaria del sector y Patrimonio Cultural es la autoridad de aplicación, ¿hasta dónde llega el control que debe ejercer el Estado provincial?
González fue clara: “La Pampa es propiedad del Gobierno de la Provincia” y la autoridad de aplicación es la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección de Patrimonio.
Por ahora, la estrategia provincial pasa por concientizar, colocar cartelería, controlar los accesos durante los fines de semana largos y avanzar en un plan de manejo junto con la comunidad.
La Provincia no quiere alambrar ni cobrar para entrar. Quiere que la Pampa pueda seguir siendo disfrutada.
El desafío, claro, es que dejarla abierta también implica hacerse cargo de controlarla.
Y después de una huella que puede durar medio siglo, la discusión ya no es solamente quién manejaba la camioneta.
La pregunta es quién maneja el patrimonio.