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Publicado el 18 de agosto de 2026 a las 21:39

Mientras avanza el desembarco de nuevas inversiones mineras en San Juan y crece la discusión por el nivel de participación de los proveedores locales, Minas Argentinas confirmó una política concreta para quienes trabajan en Gualcamayo: las empresas contratistas deben destinar entre el 1% y el 5% de la facturación de sus contratos a programas de desarrollo comunitario en Jáchal.
El dato fue confirmado por Santiago Victoria, gerente de Comunicaciones de Minas Argentinas, al explicar la estrategia que la compañía lleva adelante en el marco de la nueva etapa de Gualcamayo. Según detalló, se trata de una política interna de la empresa que ya está incorporada como una cláusula contractual y que se suma al compromiso con la contratación de mano de obra local y la utilización de proveedores sanjuaninos.
“Se suma al compromiso de trabajar en la comunidad con un porcentaje muy concreto del 1 al 5 por ciento de la facturación del contrato”, explicó Victoria. Según señaló, esos fondos deben aplicarse a programas con ejes definidos, principalmente vinculados con educación y desarrollo comunitario, además de contemplar el cumplimiento de las normas de seguridad y ambientales establecidas por la compañía.
La aclaración adquiere especial relevancia en el actual escenario minero de la provincia. La participación de las empresas locales quedó nuevamente en el centro de la discusión a partir de la decisión de Vicuña de contratar a PowerChina para la construcción de su campamento, una adjudicación que generó cuestionamientos entre proveedores sanjuaninos que reclaman mayor participación en las obras que acompañan el desembarco de los grandes proyectos.
En Gualcamayo, en cambio, Minas Argentinas asegura que el vínculo con la cadena de proveedores locales forma parte de la estrategia de desarrollo de la operación. Actualmente, según explicó Victoria, el 70% de las compras y contrataciones de la mina se realizan dentro de la provincia de San Juan. La compañía también destacó que las empresas que participarán de las nuevas obras son sanjuaninas.
Ese esquema comenzará a tener mayor movimiento a partir de la primera etapa de inversiones anunciada por Minas Argentinas. La empresa iniciará entre fines de agosto y principios de septiembre un paquete de obras por más de US$15 millones, que se extenderá durante aproximadamente nueve meses y que constituye una de las primeras inversiones previstas en el marco del RIGI para la nueva etapa de Gualcamayo.
Los trabajos estarán orientados a preparar la infraestructura necesaria para el futuro desarrollo de Carbonatos Profundos. Incluyen la instalación de nuevas geomembranas, preparación y ampliación de áreas de beneficio de minerales, construcción de almacenes de reactivos, piletas de contingencia, movimientos de suelo y ampliación del campamento.
La ampliación del alojamiento contempla 38 módulos, con capacidad para cuatro personas cada uno, además de una ampliación del comedor y el traslado de instalaciones deportivas. La obra, según Victoria, permitirá acompañar el incremento de personal que generará esta primera etapa: se estiman 230 nuevos puestos de trabajo, con lo que Gualcamayo volverá a acercarse a una dotación de unas 1.000 personas vinculadas a la operación.
La principal obra fue adjudicada a Sigma, una empresa sanjuanina, luego de un proceso de licitación competitivo. También serán locales las empresas encargadas de la ampliación del campamento y otros servicios vinculados a la operación.
Para Minas Argentinas, el objetivo es que el crecimiento de Gualcamayo tenga un impacto que vaya más allá del empleo directo. El desafío apunta a que la mayor actividad minera se traduzca también en oportunidades para transportistas, empresas de construcción, servicios de mantenimiento, seguridad, catering, perforación y proveedores de alimentos, entre otros rubros.
Victoria puso como ejemplo el abastecimiento de frutas y verduras para los comedores de la mina, una actividad en la que ya existe participación de productores de Jáchal. “Hay que pensar en todo, desde la papa hasta el soldador y el transporte”, fue la síntesis del gerente de Comunicaciones para describir el universo de oportunidades que puede generar la expansión.
La política de aporte comunitario del 1% al 5% se implementa en paralelo con ese desarrollo de proveedores. Victoria remarcó que no se trata de una obligación derivada de la futura legislación provincial sobre proveedores mineros, sino de una política propia de Minas Argentinas que ya forma parte de sus contratos.
“Es una política de la empresa que ya existe, está como una cláusula contractual”, explicó. La exigencia contempla tanto el compromiso con la mano de obra local como la inversión en programas de desarrollo comunitario, que cada contratista debe definir dentro de los lineamientos establecidos por la compañía.
La segunda etapa de Gualcamayo tendrá una escala considerablemente mayor. Carbonatos Profundos implicará una nueva mina subterránea, con desarrollos a mayor profundidad y una nueva planta de procesamiento basada en oxidación por presión, tecnología que Victoria definió como inédita en Sudamérica.
Mientras la operación actual trabaja a profundidades de alrededor de 450 metros, Carbonatos Profundos proyecta avanzar a más de 1.000 metros de profundidad, con kilómetros de nuevas galerías. El cronograma presentado en el RIGI contempla estudios de prefactibilidad, factibilidad e ingeniería durante 2026 y 2027, mientras que la etapa de construcción de mayor escala está prevista para los años siguientes.
La compañía tiene como horizonte el inicio de la nueva etapa productiva alrededor de 2031, con una proyección de largo plazo para el proyecto. Como parte de ese esquema también está previsto un parque solar de aproximadamente 50 MW, destinado a acompañar las necesidades energéticas de la operación.