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Publicado el 11 de agosto de 2026 a las 12:36

El intendente Sebastián Carbajal habló en Es Lo Que Hay tras el ingreso de una camioneta a la Pampa del Leoncito y puso el foco en la falta de controles. Aseguró que el daño provocado podría tardar más de 100 años en recuperarse y pidió que Provincia y Municipio aceleren un sistema de protección para evitar nuevos episodios.
La imagen de una camioneta enterrada en medio del espejo de agua de la Pampa del Leoncito generó indignación y volvió a poner sobre la mesa una discusión que excede al episodio puntual: ¿cómo se controla y se protege uno de los paisajes naturales más particulares de San Juan?
El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, habló sobre el episodio en Es Lo Que Hay y fue más allá de la situación del vehículo. Para el jefe comunal, el hecho expuso que existe un problema de fondo con los controles y la protección del área.
“Es un lugar que realmente tiene que controlarse. En algo estamos fallando”, sostuvo Carbajal durante la entrevista, y reclamó una reunión entre los organismos involucrados que no quede solamente en conversaciones, sino que permita avanzar con medidas concretas.
El intendente explicó que la superficie de la Pampa del Leoncito está compuesta por arcilla y limo, por lo que cualquier ingreso vehicular sobre determinadas zonas puede generar una erosión de difícil recuperación.
Según relató, especialistas de la Universidad Nacional de San Juan habían estimado que daños anteriores, con una erosión de entre 10 y 15 centímetros, podían demandar entre 40, 50 y 60 años para ser subsanados por los procesos naturales.
En este caso, Carbajal aseguró que la erosión supera los 30 centímetros, por lo que la recuperación podría demandar más de 100 años.
Por eso, el intendente cuestionó la idea de que las marcas producidas por los vehículos desaparezcan simplemente con las lluvias o cuando vuelva a subir el nivel del agua. Según explicó, imágenes tomadas con un dron municipal permiten observar las huellas debajo del agua.
Mientras tanto, la camioneta que quedó atrapada en la Pampa del Leoncito permanece en el lugar y está bajo control de Gendarmería Nacional.
Carbajal explicó que actualmente no existen condiciones para retirarla sin generar un impacto todavía mayor. El intento de traccionarla podría provocar que otro vehículo también se entierre o que se destruya aún más la superficie.
Por eso, la decisión es esperar hasta que las condiciones permitan retirarla por sus propios medios y sin agrandar el daño existente. El intendente advirtió que el vehículo podría permanecer allí durante varios meses, dependiendo del deshielo y de las condiciones climáticas.
El episodio también volvió a acelerar una discusión que, según Carbajal, ya había comenzado semanas atrás con autoridades provinciales.
El intendente contó que mantuvo reuniones con la Dirección de Patrimonio de la Provincia y otras instituciones para analizar alternativas destinadas a mitigar el daño y mejorar los controles en la Pampa del Leoncito.
En ese esquema aparece una propuesta concreta: utilizar la infraestructura existente en el sector sur de la Pampa como punto de control e ingreso principal.
El edificio ya está construido y actualmente funciona allí un control de Gendarmería. Para Carbajal, la estructura podría aprovecharse para ordenar el ingreso de visitantes y evitar que los vehículos accedan libremente a sectores donde pueden provocar daños.
“Falta sentarse a la mesa y llevar esta concreción lo más rápido posible”, planteó.
La discusión tiene además otra dimensión: la Pampa del Leoncito es uno de los principales atractivos turísticos de Calingasta y, al mismo tiempo, un espacio cuya fragilidad obliga a establecer límites claros.
Carbajal remarcó que durante el fin de semana había turistas disfrutando del fenómeno del espejo de agua desde sectores donde era posible permanecer sin ingresar con vehículos a la superficie de la Pampa. Incluso mencionó la presencia de turistas extranjeros que habían llegado para observar el paisaje.
El problema, entonces, no parece ser la llegada de visitantes sino cómo se administra ese flujo turístico y qué reglas se aplican para proteger el lugar.
“Vamos a seguir siendo noticias de destrucción”, advirtió el intendente si no se avanza rápidamente con un esquema de control.
La camioneta enterrada terminó convirtiéndose así en algo más que una postal insólita. Volvió a mostrar que un lugar que puede tardar más de un siglo en recuperarse necesita controles que funcionen mucho antes de que el daño ya esté hecho.