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Publicado el 4 de agosto de 2026 a las 21:21

El humor social de los argentinos cambió. Si hace dos años la sociedad estaba dispuesta a esperar una mejora económica, hoy la paciencia parece haberse agotado. Esa es una de las principales conclusiones que dejó el consultor político Nicolás González, director de NGP González Pereyra & Asociados, al analizar el escenario electoral y social que atraviesa el país.
Durante una entrevista con Paren las Rotativas, González sostuvo que las mediciones realizadas por su consultora muestran un fenómeno que se repite en distintas provincias: aunque muchas personas sienten que hoy logran llegar un poco mejor a fin de mes, la percepción sobre su situación económica sigue siendo muy negativa.
«La gente siente que llega más a fin de mes, pero porque tuvo que restringir consumos, trabajar más horas, buscar un segundo empleo o financiar gastos con tarjetas y billeteras virtuales. Se llega, pero con mucho esfuerzo», explicó el especialista.
Según González, el dato más preocupante no es el presente sino el futuro. Las encuestas reflejan que dos de cada tres personas consideran que ya se les terminó la paciencia para esperar una mejora económica, mientras que apenas dos de cada diez creen que la situación estará igual o mejor dentro de un año.
A su entender, la gran diferencia con los primeros meses del gobierno de Javier Milei es que entonces existía expectativa. «En 2024 la gente estaba mal, pero tenía esperanza. Hoy muchos sienten que siguen mal y, además, ya no creen que la situación vaya a mejorar», afirmó.
Ese desgaste también impactó sobre la imagen presidencial. González señaló que el Presidente perdió parte importante del respaldo que había obtenido en el balotaje, aunque aclaró que continúa siendo la primera minoría electoral. «Su aprobación cayó a mínimos históricos, pero sigue encabezando las preferencias porque la oposición todavía no logra ofrecer una alternativa competitiva», analizó.
Más allá del diagnóstico económico, el consultor dejó una advertencia para quienes aspiran a competir en las próximas elecciones, especialmente en provincias y municipios.
Según explicó, el modelo de construir liderazgo únicamente a través de las redes sociales comenzó a agotarse. «Las redes ya no sirven como mecanismo exclusivo para conocer a un candidato. Si no te dieron la mano, o no le dieron la mano a alguien que vos conocés, no te van a votar», resumió.
Para González, la irrupción de la inteligencia artificial, la sobreabundancia de contenido digital y la dificultad para distinguir qué es verdadero y qué no hicieron que la ciudadanía vuelva a valorar el contacto personal.
«La gente necesita validar a los dirigentes cara a cara. Ya no alcanza con ser viral ni con hacer campañas digitales; hoy se busca conocer a la persona o confiar en alguien que pueda dar referencias sobre ella», explicó.
En ese escenario, sostuvo que los candidatos deberán volver a caminar los barrios, reconstruir vínculos y apostar por la presencialidad si quieren conectar con un electorado cada vez más desconfiado.
El consultor sintetizó el cambio con una frase que, según dijo, debería funcionar como un verdadero llamado de atención para la política argentina: «La era del candidato que solo existía en las redes sociales se terminó».