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Publicado el 21 de mayo de 2026 a las 19:51

La salida de la UTE integrada por Terusi Construcciones S.A. y Semisa Infraestructura S.A. de la obra del Corredor Norte en el proyecto minero Vicuña abrió un fuerte debate en el sector empresarial sanjuanino. Mientras desde la minera se argumentó que la decisión estuvo vinculada a incumplimientos en los plazos de ejecución, desde la Cámara Argentina de la Construcción delegación San Juan salieron a respaldar a la firma local y reclamaron mayor participación de empresas sanjuaninas en la segunda ola minera.
El presidente de la cámara, Ramón Martínez, habló en el programa radial La Picada y aseguró que la desvinculación “no fue culpa de Terusi”, sino de una serie de condiciones que “no se fueron cumpliendo desde el inicio del contrato”.
La obra en cuestión corresponde a los tramos E y F del futuro Corredor Norte, unos 50 kilómetros de camino desde la localidad de La Majadita hasta la zona del campamento Batidero, en el norte sanjuanino, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Los trabajos habían sido adjudicados a la UTE Terusi-Semisa tras una licitación privada impulsada por la minera Vicuña.
Sin embargo, luego de algunos meses de ejecución, la compañía habría decidido dar por terminado el vínculo contractual debido a demoras en los plazos de obra. Según trascendió, la minera incluso habría otorgado apoyo y asistencia a la contratista para intentar sostener la continuidad de los trabajos, aunque finalmente no alcanzó.
Fuentes vinculadas al sector indicaron que la oferta presentada por la UTE había sido “muy competitiva”, incluso por debajo de otros presupuestos, en un contexto económico complejo para las constructoras locales. Esa diferencia económica, según coinciden distintos actores del sector, terminó condicionando la viabilidad del proyecto.
“Cuando había tanta diferencia económica entre una oferta y las demás, era una crónica de una muerte anunciada”, sostuvo Martínez durante la entrevista.
A pesar de ello, el titular de CAMARCO remarcó que Terusi ganó experiencia en minería y defendió la capacidad de las firmas sanjuaninas para afrontar este tipo de desafíos. “En San Juan tenemos capacidades de sobra para hacer obras mineras”, afirmó.
Además, cuestionó el argumento de que las empresas locales no están preparadas para afrontar el crecimiento que traerá la minería. “No queremos alambrar nada ni sacar a nadie, pero sí reclamamos el lugar de los sanjuaninos. Si la obra queda en empresas locales, la plata se reinvierte en San Juan”, señaló.
La paralización de los trabajos también generó preocupación entre proveedores y contratistas locales, en momentos en que distintos sectores vienen reclamando una mayor participación de empresas sanjuaninas en los grandes proyectos mineros que se avecinan.
Según se supo, las tareas en los tramos E y F ya estaban previstas para detenerse hacia fines de abril debido al Operativo Invierno, etapa en la que muchas actividades en alta montaña quedan restringidas por cuestiones climáticas. En ese contexto, Vicuña comenzó a revisar la estrategia de ejecución para la próxima etapa de la obra.
Las fuentes consultadas indicaron además que los trabajos se retomarán una vez que mejoren las condiciones climáticas y que los futuros contratistas serán definidos mediante los procesos habituales de la compañía, escenario que podría derivar en una nueva licitación privada o en la adjudicación directa a otra de las empresas que participaron originalmente de la compulsa.
Martínez insistió en que la minería representa una oportunidad histórica para San Juan, aunque advirtió que la provincia deberá prepararse para afrontar desafíos de infraestructura, servicios y crecimiento urbano. “Tenemos que pensar el San Juan que viene”, concluyó.