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Publicado el 3 de marzo de 2026 a las 13:15

La tensión en Medio Oriente vuelve a escalar y el escenario internacional observa con cautela los movimientos de Estados Unidos, Israel e Irán. En diálogo con el programa Es Lo Que HAy, el analista internacional Eduardo Carelli sostuvo que el actual conflicto debe interpretarse como una continuidad de la guerra de doce días iniciada el 13 de junio del año pasado.
“El objetivo central es frenar el desarrollo nuclear iraní y destruir su capacidad de fabricación de misiles balísticos”, explicó. Según detalló, Irán dispone de misiles de corto y mediano alcance capaces de impactar en Israel y en las petromonarquías del Golfo, pero no existen pruebas concluyentes de que posea misiles intercontinentales capaces de alcanzar ciudades estadounidenses como Nueva York o Chicago.
Carelli también descartó, al menos por ahora, la existencia de ojivas nucleares operativas en poder del régimen iraní. “No pareciera que tenga esa capacidad. Lo que sí existe es una fuerte propaganda en torno a su poder militar”, señaló.
El analista fue más allá y planteó que detrás de la ofensiva aparece con claridad la estrategia del ex presidente Donald Trump, quien públicamente ha llamado a la población iraní a rebelarse contra el régimen de los ayatolás, en el poder desde 1979. “No es sólo una batalla militar, es también cultural y política”, afirmó.
Consultado sobre la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial, Carelli fue prudente. “Las guerras sabemos cuándo empiezan, pero no cuándo terminan. El riesgo de escalada existe, pero hoy no hay elementos concretos que indiquen una guerra global inminente”, explicó.
Rusia continúa concentrada en el frente ucraniano y China principal comprador de petróleo iraní, analiza sus intereses estratégicos sin mostrar, hasta ahora, intención de involucrarse militarmente.
En cuanto a la posición argentina, Carelli advirtió que una alineación diplomática fuerte con Estados Unidos e Israel implica costos. “Cuando un país toma una postura tan definida, asume riesgos. La participación en el escenario internacional no es gratuita”, sostuvo.
De todos modos, recordó que históricamente el hemisferio sur ha permanecido relativamente alejado de los grandes conflictos bélicos convencionales, aunque aclaró que las decisiones políticas pueden modificar ese escenario.
El mundo observa con incertidumbre. La gran pregunta, como siempre en la historia de las guerras, no es sólo cómo empieza el conflicto, sino hasta dónde puede escalar.