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Publicado el 23 de febrero de 2026 a las 14:07

El presidente del Centro Comercial de la Ciudad de San Juan, Dario Minnozzi, manifestó su preocupación por el ingreso al país de ropa importada que se comercializa por kilo, una modalidad que comienza a impactar en el mercado local y que, según afirmó, expone un problema estructural de competitividad en la economía argentina.
“El debate no es entre el que compra barato y el que vende caro. El problema es que no somos competitivos”, sostuvo el dirigente mercantil al analizar la creciente oferta de fardos de indumentaria que ingresan principalmente por el norte del país y por pasos cordilleranos.
Minnozzi explicó que esta situación responde a una falta de actualización en las regulaciones de importación y advirtió que se trata de un fenómeno que se repite en distintos rubros cuando existen asimetrías de costos. “Tenemos una alta carga impositiva, servicios con incrementos muy fuertes y costos laborales que hacen imposible competir en igualdad de condiciones”, señaló.
El dirigente aclaró que no se puede responsabilizar al consumidor que busca mejores precios. “Cualquiera haría lo mismo. Pero el comerciante formal no fija los precios por capricho: detrás hay impuestos, alquileres, salarios y tarifas que encarecen la estructura”, afirmó.
Además, planteó interrogantes sobre la trazabilidad de la mercadería importada y la falta de controles claros, aunque insistió en que el foco debe estar en la política económica de fondo y no en la confrontación entre comerciantes y compradores.
En ese marco, amplió la preocupación hacia el comercio electrónico y la falta de herramientas legales para regularlo. Cuestionó la ausencia de estructuras específicas que garanticen seguridad jurídica en operaciones digitales y señaló que el Estado “corre siempre detrás de los cambios tecnológicos”.
“El comercio está atravesando una transición acelerada. Pasamos de un modelo puramente presencial a uno híbrido, donde la inversión en tecnología y capacitación ya no es opcional”, explicó. En ese sentido, sostuvo que el comerciante debe adaptarse incorporando herramientas digitales, redes sociales e inteligencia artificial para mejorar la atención y la competitividad.
Sin embargo, advirtió que la adaptación privada no puede reemplazar la responsabilidad estatal en la generación de reglas claras. “No se puede pedir modernización sin brindar garantías ni reducir la carga estructural”, remarcó.
Respecto al consumo local, confirmó que las ventas atraviesan una caída significativa. La retracción, dijo, se produce en un contexto de aumento de costos fijos y fuerte endeudamiento con tarjeta de crédito. “Hoy el comercio está más enfocado en sobrevivir que en proyectar a mediano o largo plazo”, describió.
En cuanto a la temporada escolar, Minnozzi indicó que todavía no hay datos definitivos, aunque las expectativas son moderadas debido al contexto de contracción general del consumo. También anticipó que en las próximas semanas se conocerán resultados de un relevamiento de ventas minoristas que se realiza junto a la Universidad Nacional de San Juan.
Finalmente, insistió en que el debate de fondo debe centrarse en la competitividad estructural. “Mientras no resolvamos la carga impositiva y los costos que tiene producir y vender en Argentina, estas asimetrías se van a repetir”, concluyó.