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POLÍTICA CRECIDA EN VALLE FÉRTIL

Mientras se debate por los rompetormentas, la naturaleza le respondió a Mario Riveros con una crecida en Valle Fértil

Publicado el 8 de enero de 2026 a las 19:47


Mientras se debate por los rompetormentas, la naturaleza le respondió a Mario Riveros con una crecida en Valle Fértil

La discusión por los llamados aviones rompetormentas volvió a ocupar el centro de la escena en Valle Fértil en un contexto marcado por hechos concretos y no por hipótesis. Mientras el intendente Mario Riveros decidió llevar el planteo al plano institucional y solicitar formalmente la intervención del Estado provincial y de Fiscalía de Estado para que se investigue si existe o no algún tipo de actividad aérea que altere el régimen de lluvias, la naturaleza volvió a dar una respuesta contundente.

En las últimas horas, una intensa precipitación se registró en el departamento y provocó una crecida importante del río, con anegamientos en distintos sectores y un automóvil que quedó atrapado por la fuerza del agua. El fenómeno generó complicaciones, preocupación entre los vecinos y expuso, una vez más, la fragilidad del territorio frente a eventos climáticos de gran intensidad.

En ese marco, Riveros había planteado días atrás la necesidad de despejar dudas y llevar tranquilidad a la población, ante una creencia que se instaló con fuerza en la comunidad: la posibilidad de que aviones rompan o disipen tormentas y perjudiquen a una de las zonas más castigadas por la falta de agua en la provincia. Lejos de convalidar esa versión, el jefe comunal optó por pedir explicaciones formales y abrir el debate en los carriles del Estado, con informes técnicos y respuestas oficiales que permitan confirmar o descartar definitivamente esa teoría.

La postura del intendente en noviembre y diciembre del año pasado buscó, además, correr la discusión del terreno del rumor y las redes sociales, donde la desconfianza crece cada vez que una nube se disipa o una lluvia no llega. El reclamo fue claro: si existe alguna intervención sobre los cielos vallistos, debe probarse; si no existe, también debe decirse con fundamentos.

Sin embargo, lo sucedido este miércoles volvió a poner el foco en una realidad que excede cualquier sospecha. Llovió con fuerza, el río respondió de manera inmediata y el impacto fue tangible. No hubo cielos despejados a último momento ni tormentas desarmadas en el aire. Hubo agua, hubo desborde y hubo consecuencias.

El episodio refuerza una lectura que empieza a ganar peso incluso dentro del propio debate político local: los fenómenos climáticos no responden a maniobras ocultas sino a procesos naturales cada vez más extremos, en un contexto donde el cambio climático y la falta de infraestructura adecuada profundizan los efectos de cada lluvia intensa.

Valle Fértil vuelve así a quedar en el centro de una discusión incómoda, donde conviven la necesidad de respuestas del Estado, el reclamo legítimo de una comunidad históricamente postergada y la tentación de explicar a través de teorías que no encuentran respaldo técnico. Mientras tanto, la naturaleza sigue marcando el ritmo, recordando que cuando decide hablar, lo hace sin intermediarios y con una fuerza imposible de negar.