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Publicado el 29 de diciembre de 2025 a las 11:20

El nombre de Rodolfo Bloch volvió a instalarse en la agenda pública sanjuanina, esta vez por fuera del ámbito académico. Una demanda civil millonaria presentada en su contra reactivó un caso que ya había generado fuerte controversia dentro de la Universidad Nacional de San Juan y que ahora escala al terreno judicial con consecuencias políticas e institucionales.
La acción fue iniciada por una mujer que asegura haber sufrido daños psicológicos y físicos como consecuencia de conductas que atribuye al exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas. El reclamo económico asciende a una cifra millonaria y se apoya, según se detalla en la presentación, en informes médicos, psicológicos y documentación que da cuenta del impacto que los hechos denunciados tuvieron en su vida personal y laboral.
Más allá del monto, la demanda vuelve a poner el foco en un conflicto que la UNSJ intentó circunscribir al plano interno. El caso había sido abordado mediante mecanismos administrativos universitarios, decisiones que en su momento generaron cuestionamientos y expresiones de rechazo por parte de sectores de la comunidad académica y organizaciones vinculadas a la defensa de derechos de las mujeres.
Con el paso a la Justicia ordinaria, el escenario cambia. Ya no se discute solo la conducta de un exfuncionario universitario, sino también el rol de las instituciones frente a denuncias de violencia y abuso de poder. En ese marco, el expediente abre interrogantes sobre responsabilidades individuales, pero también sobre eventuales omisiones o fallas en los mecanismos de prevención y contención.
El reclamo civil busca una reparación económica por los daños sufridos, pero también instala un mensaje político claro: cuando los canales institucionales no ofrecen respuestas satisfactorias, los conflictos terminan judicializándose y adquieren una dimensión pública mucho mayor.
En un contexto donde universidades, organismos públicos y partidos políticos se ven interpelados por demandas de mayor transparencia y perspectiva de género, el avance de esta causa será seguido de cerca. No solo por lo que pueda definir un juez, sino por el impacto que tendrá en la discusión sobre poder, responsabilidades y límites dentro de las instituciones públicas.
El caso Bloch, lejos de cerrarse, suma ahora un nuevo capítulo que excede a las aulas y vuelve a incomodar a una estructura que todavía enfrenta deudas pendientes en materia de abordaje de este tipo de denuncias.