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Publicado el 19 de noviembre de 2025 a las 14:23

Llegó el día. Tras 32 años con una misma conducción, el Ministerio Público Fiscal de San Juan abrió una nueva etapa con la asunción de Guillermo Baigorrí como fiscal general de la Corte. El acto, realizado en el auditorio del Club Sirio Libanés, reunió a funcionarios de los tres poderes del Estado y mostró, con gestos visibles, el respaldo político que acompañará al flamante jefe de los fiscales en un contexto de fuerte sensibilidad interna dentro del Poder Judicial.
Baigorri dejó hasta ayer su cargo como juez de Cámara Laboral para asumir la conducción del Ministerio Público Fiscal sin necesidad de presentar una renuncia formal. Un tecnicismo legal lo habilita: ambos cargos son designados por la Cámara de Diputados y pertenecen al mismo poder del Estado, por lo que la aceptación del nuevo nombramiento deja automáticamente vacante su función anterior. En los próximos días deberá activarse el Consejo de la Magistratura para cubrir ese puesto en la Cámara Laboral.
El acto tuvo un auditorio colmado, al punto que se habilitó el sector superior para ubicar a la prensa y a invitados que no pudieron ingresar a la sala principal. Entre los presentes estuvieron los ministros del Ejecutivo, diputados del oficialismo, intendentes, autoridades judiciales y el gobernador Marcelo Orrego. En la mesa principal se ubicaron la presidenta de la Corte, Adriana García Nieto, los ministros del máximo tribunal, la defensora general Mónica Sefair y las autoridades legislativas.
Más allá de la formalidad del juramento, la imagen política más fuerte del acto quedó registrada en la denominada “foto familiar”. Baigorri se ubicó en el centro, flanqueado por el gobernador Orrego y el vicegobernador Fabián Martín. El simbolismo no tardó en interpretarse: el nuevo fiscal general asumió con el aval explícito del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo. Para muchos, ese gesto fue un mensaje directo hacia adentro del Poder Judicial, donde la elección del nuevo fiscal general dejó tensiones abiertas.
Luego de esa postal, Orrego y Martín fueron invitados a retirarse para dar lugar a la foto estrictamente institucional con los cinco ministros de la Corte, la defensora general y Baigorri. La diferencia entre ambas imágenes marcó la dualidad del momento: una foto política y otra institucional.
En el recinto también se percibieron gestos de incomodidad. Hubo cortistas con semblantes duros y saludos protocolares pero fríos, especialmente de parte del ministro Guillermo De Sanctis. García Nieto, por su parte, habló muy poco con la prensa y evitó profundizar en detalles sobre la transición.
Su discurso formal fue breve pero contundente. Recordó y reivindicó el legado del fallecido fiscal general Eduardo Quattropani, destacando que durante su enfermedad y tras su muerte, el sistema funcionó de manera correcta con el resto del equipo del Ministerio Público Fiscal. El mensaje fue interpretado como una advertencia: la estructura trabaja más allá de las personas y la nueva gestión deberá integrarse a un sistema ya en marcha. También dejó claro que Baigorri deberá sostener y continuar ese rumbo.
El nuevo fiscal general no dio un discurso extenso ante los medios, pero sí confirmó quiénes integrarán la primera línea de su equipo. Nombró al doctor Fabián Melo, reconocido penalista y exsecretario relator de la Corte desplazado el año pasado, quien regresa ahora como figura clave en materia penal. Junto a él estarán Fernando Rameri, Roberto Lozano, Jorge Albarracín, el doctor Zavaleta y Julieta Mercado, exsecretaria relatora también apartada por la Corte en años previos y de sólida trayectoria. El equipo se completa con Sandra Gutiérrez en el fuero de Familia.
La designación de Melo y Mercado llamó la atención por un dato central: la Corte de Justicia no cuenta actualmente con secretarios relatores especializados en Derecho Penal. Ambos profesionales habían sido desplazados en gestiones anteriores y su recuperación por parte de Baigorri fue leída como un movimiento de peso técnico y político.
El equipo que acompañó a Quattropani ya no continuará en la estructura del Ministerio Público Fiscal. Según trascendió, los relatores que respondían al anterior fiscal general podrían ser absorbidos por la Corte de Justicia, aunque persisten dudas sobre dónde se ubicarán, ya que no existen espacios físicos disponibles en el edificio actual.
Al finalizar el acto, se multiplicaron los comentarios sobre la evidente tensión política e institucional que dejó el proceso de selección de Baigorrí. Algunos saludos fueron efusivos; otros, especialmente entre miembros de la Corte y figuras del Ejecutivo, resultaron fríos. Versiones de fuentes calificadas señalan que podrían surgir novedades en los próximos días, relacionadas con decisiones internas y posibles planteos vinculados al concurso que lo llevó al cargo. No hay certezas, pero el clima indica que el cierre del año en el Poder Judicial será movido.
La nueva etapa del Ministerio Público Fiscal empieza así con una combinación de respaldo político, gestos simbólicos potentes y una interna judicial que todavía no se acomoda del todo. Lo que está por delante tendrá impacto no solo en la conducción del organismo, sino también en el equilibrio general del sistema judicial sanjuanino.