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Publicado el 16 de septiembre de 2025 a las 14:17

La histórica convivencia turística entre San Juan y La Rioja atraviesa un momento de tensión. El conflicto involucra a los prestadores de servicios en el Parque Provincial Ischigualasto, en Valle Fértil, y al Parque Nacional Talampaya, en territorio riojano, dos patrimonios de la humanidad vecinos que comparten visitantes, pero ahora también disputas.
Hasta principios de este año, una empresa riojana podía ofrecer el servicio de transporte interno en Ischigualasto, que consiste en un recorrido en minibús con guía especializado por $17.000 por persona. Entre ellas figuraba la firma de los hermanos Soria, que durante años operó en el parque junto a dos empresas vallistas.
Sin embargo, desde el 2 de mayo la compañía riojana fue apartada tras denuncias de exabruptos y maltrato hacia turistas y guardaparques, sumadas a cuestionamientos sobre la calidad del servicio. La decisión fue adoptada por la administración del parque, encabezada por Juan Pablo Teja Godoy.
La exclusión generó una fuerte reacción de los Soria, que se trasladó al terreno político. Según trascendió, el dirigente Darío Burgoa (Frente por San Juan) buscó interceder ante las autoridades provinciales y elevó el caso al Ministro de Turismo, Guido Romero. Desde la cartera aclararon que la resolución corresponde al ente autárquico, por lo que no depende directamente del ministerio.
En medio de la disputa, un abogado de apellido Rives inició gestiones para intentar un acuerdo que permita a la empresa riojana regresar al circuito de Ischigualasto.
El trasfondo es también una competencia de números: mientras Talampaya recibe menos visitantes y cobra entradas más caras, Ischigualasto ha triplicado su afluencia turística en lo que va del año. Esto genera recelo en el sector riojano, que ve en la exclusión de sus operadores un golpe adicional.
Por ahora, la situación se mantiene en suspenso. Resta conocer si existía un contrato vigente con la empresa Soria y cuáles fueron los motivos legales de su ruptura. Lo cierto es que la “guerra turística” entre San Juan y La Rioja ya dejó de ser un rumor y amenaza con escalar si no se alcanza un acuerdo.