:
Publicado el 29 de agosto de 2025 a las 14:41

El lanzamiento de campaña del Partido Justicialista en San Juan dejó más tela para cortar por las caras que por las palabras. Dos actos en un mismo día: primero en la sede de calle 25 de Mayo y luego en el histórico Club del Bono, el lugar que eligió el candidato de la lista de unidad para marcar presencia en su propio territorio. Hasta ahí, todo parecía normal. Pero las fotos contaron otra historia.
La primera imagen que llamó la atención fue la de Cristina López, la exsenadora, que parecía sufrir el calor más que disfrutar el acto. No transmitía ni entusiasmo ni alegría, más bien agotamiento.
Después, la diputada Graciela Seva. Su gesto era de incomodidad, casi forzado. Como si estuviera ahí porque no le quedaba otra, y no porque quisiera realmente estar.
Llegamos entonces a José Luis Gioja, quien no vistió esta vez su clásica campera roja de campaña, sino una celeste. Pero lo que más se notaba era su rostro: fastidio, resignación, como si se preguntara “¿qué hago acá?”. La cara era la misma que pone cuando Racing pierde un partido clave.
A su lado, Juan Carlos Quiroga Moyano, mostró un gesto difícil de disimular: la expresión de alguien que se arrepiente. “¿Para qué acepté esto?”, parecía decir con su cara.
El centro de la escena fue Sergio Uñac, el exgobernador, fue el centro de todas las miradas. Sin embargo, en vez de mostrar alegría, transmitió enojo. No estaba cómodo, no se lo veía relajado ni feliz. Era como si le pesara estar ahí. La foto no deja dudas: Uñac estaba molesto y al parecer quería estar arriba del escenario y no en calidad de observador. Lo que comentaron varios periodistas a la salida es que Uñac esta muy molesto por no ser el centro de atención.
El vicepresidente del PJ, Fabio Baigorria, tenía una expresión apagada, casi de derrota. La diputada Fernanda Paredes tampoco sonrió: se la notó seria, incluso con un gesto de enojo.
Y en el resto de la foto, entre dirigentes y militantes, la sensación era la misma: caras largas, gestos tensos, expresiones de desconfianza. Lo sorprendente es que cuesta encontrar una sola cara de verdadera alegría en toda la postal.
El PJ quiso mostrar unidad, pero la foto dejó otra lectura: desánimo, enojo y hasta arrepentimiento. Los discursos hablaron de fuerza y militancia, pero las caripelas de los protagonistas mostraron lo contrario.
En política, las imágenes pesan tanto como las palabras. Y esta vez, las caras dijeron más que cualquier discurso de campaña.