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Publicado el 1 de agosto de 2025 a las 13:48

El economista Mariano A. Cáceres Colombo estuvo en el programa “Es lo que hay”, que se emite por GSmedia, y ofreció un detallado análisis sobre el presente económico del país, el comportamiento del dólar en las últimas semanas y las decisiones del Gobierno nacional en torno a la política monetaria. Sin dramatizar, pero con claridad, señaló que si bien el contexto no puede calificarse aún como una corrida cambiaria clásica, existen señales preocupantes que se suman a errores de gestión y a un contexto político de alta sensibilidad.
Para el especialista, es clave no mirar el árbol sino el bosque. Según explicó, si se analiza el tipo de cambio desde el comienzo de la actual gestión gubernamental, la suba no ha sido tan pronunciada. Sin embargo, al observar lo sucedido en julio, con un incremento de hasta un 14% en algunas cotizaciones paralelas, se percibe un movimiento abrupto que sí puede tener características de corrida, sobre todo si se lo vincula con la caída de las tasas en pesos, una oferta monetaria más laxa y la cercanía del calendario electoral.
Uno de los puntos clave que Cáceres Colombo remarcó fue el ingreso de divisas por exportaciones durante julio, que totalizó unos 4.102 millones de dólares. Ese flujo, explicó, ya venía impactando durante todo el mes y permitió contener el dólar en la primera quincena. Sin embargo, esa contención se debilitó al finalizar el ingreso de liquidaciones, dejando al descubierto una serie de desequilibrios. «No hay una corrida hasta que el mercado decide que hay una. Y cuando eso pasa, no hay tasa que te pague lo suficiente como para frenar la dolarización», sostuvo.
Otro aspecto central del análisis fue el rol de la política monetaria. Cáceres Colombo criticó el desarme apresurado de las LELIQs —instrumento que absorbía los pesos excedentes de los bancos—, lo que derivó en una sobreoferta de pesos y un desplome de las tasas de interés. “Pasamos de tasas del 30% al 12% o 14% en muy poco tiempo. Eso dejó la puerta abierta para que muchos decidieran dolarizarse frente a la inminencia de las elecciones”, explicó. También apuntó contra la mala gestión comunicacional del propio Gobierno, señalando que anunciar públicamente objetivos de tipo de cambio como “el piso de la banda” o el número “600” genera más daño que certidumbre. “No es lo mismo que lo diga un tuitero a que lo diga un ministro”, afirmó.
En cuanto a las medidas actuales, el economista reconoció que el Banco Central está interviniendo tanto en el mercado de futuros como en la colocación de letras para intentar subir las tasas. Definió esta estrategia como una “intervención sucia”, en línea con lo que plantea el economista Juan Carlos de Pablo. A su vez, defendió la legitimidad de las decisiones de política monetaria del Gobierno y cuestionó que en ocasiones se busque judicializar esas acciones. “La gente eligió este presidente y este equipo económico. No gobiernan los jueces”, sostuvo.
De cara al corto plazo, Cáceres Colombo advirtió que el mercado se moverá con volatilidad y que no hay razones para pensar en una baja sostenida del dólar. “Podremos tener una referencia más clara en los primeros días de agosto, pero no necesariamente será un tipo de cambio de equilibrio. No hay estabilidad posible en medio de un proceso electoral”, señaló. Y reiteró una idea que sostiene desde el año pasado: el tipo de cambio sigue atrasado. “Argentina necesita un dólar más competitivo. No soy del club de los devaluadores, pero si queremos que una empresa funcione y le cierren los números, a veces la forma rápida es vía tipo de cambio”, admitió.
Consultado sobre si conviene o no comprar dólares, su respuesta fue matizada: “Depende del horizonte temporal. Si es para atesorar, sí. Si necesitás los pesos en quince días, no. Pero si estás pensando en ahorrar para cambiar el auto, comprar un lote o simplemente refugiarte, te diría que sí. El dólar no debería bajar; puede moverse 50 o 60 pesos para arriba o para abajo, pero la tendencia es claramente alcista”.
En tiempos de incertidumbre, la claridad técnica y la capacidad de contextualizar se vuelven valiosas. Cáceres Colombo no minimiza los riesgos ni los exagera, pero sí deja un mensaje claro: el escenario económico está lejos de haberse estabilizado, y quienes toman decisiones —desde el Gobierno o desde sus hogares— deben hacerlo con una mirada de mediano plazo y sin subestimar la fuerza de las expectativas.