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Publicado el 30 de junio de 2025 a las 14:14

La política sanjuanina se encamina hacia un octubre caliente. Mientras el oficialismo provincial, encabezado por Marcelo Orrego, aún no define con claridad su estrategia, La Libertad Avanza se prepara para una nueva contienda legislativa tras haber arrasado en las presidenciales de 2023. Y aunque hay rumores, señales y especulaciones, el acuerdo entre ambos sectores parece hoy improbable. El motivo principal: José Peluc no quiere saber nada.
Durante el análisis realizado en La Picada, conducido por Gastón Sugo y Ana Paula Gremoliche, se trazó un mapa claro de la situación actual. El debate giró en torno a una pregunta concreta: ¿puede haber una alianza entre el orreguismo y La Libertad Avanza en San Juan?
La respuesta legal es sencilla: sí, no hay impedimentos formales. Pero la política no se mueve sólo con leyes. Se mueve con voluntad, con intereses, con posiciones de poder. Y ahí es donde la figura de José Peluc, diputado nacional y referente de LLA en la provincia, emerge como actor clave para entender por qué ese acuerdo parece hoy más lejano que cercano.
Peluc no quiere alianza y ha sido contundente: no está dispuesto a cerrar filas con el gobierno provincial. Lo ha dicho públicamente en varias oportunidades y lo sostiene en privado. Su postura es coherente con el perfil que ha construido: confrontativo, autónomo, leal a la línea dura de Javier Milei.
Desde el entorno de Orrego se han mostrado más flexibles. Incluso el ministro Javier Martín deslizó que estarían dispuestos a un acuerdo, siempre que el primer nombre en la lista lo ponga Cambiemos. Pero esa propuesta, lejos de acercar, parece haber marcado aún más las diferencias.
La postura de Peluc tiene lógica interna: no quiere compartir la marca Milei con el gobierno provincial, al que percibe como parte del sistema político tradicional, ni diluir el capital político que logró construir en 2023, cuando LLA ganó con más del 56% en la provincia.
Pese al rechazo discursivo, la realidad muestra que todos los sectores —orreguismo, uñaquismo y el sector de Peluc — han logrado colocar funcionarios propios en cargos nacionales.
Peluc ubicó dirigentes cercanos en puestos clave. Orrego, lo mismo: con lugares en Vialidad Nacional y el PAMI. Por su lado Uñac, también: incluso el esposo de Marisa López (exministra de Hacienda) tiene un cargo nacional, al igual que perfiles vinculados al uñaquismo, como Greco, hoy al frente de la Dirección Nacional de Medicamentos.
Esto abre una pregunta incómoda: ¿si están tan enfrentados con el gobierno de Milei, cómo es que tienen funcionarios propios en Nación? La respuesta puede ser política, puede ser pragmática… pero el hecho es que la presencia de cuadros locales en Nación revela acuerdos informales o negociaciones subterráneas que nadie termina de asumir.
Tres tercios es el escenario más probable, si no hay acuerdo entre Orrego y Peluc, el escenario más lógico es el de tres tercios:
El oficialismo provincial (Cambiemos), La Libertad Avanza, El peronismo (en reconstrucción). Este reparto de fuerzas beneficia a quien logre consolidar su base y captar votantes flotantes. Orrego necesita ganar para sostener su gestión. La Libertad Avanza necesita crecer en el Congreso. El peronismo, resucitar.
Pero el peronismo sanjuanino, como se discutió en La Picada, parece más enfocado en 2027 que en esta elección. No tienen un candidato fuerte, no tienen fondos y apuestan a que Milei “se caiga solo”. Repiten desde enero, como lo dijo Víctor Hugo Morales en su programa, que el gobierno de Milei no llega. Y Cristina Fernández de Kirchner, en su estilo, alienta esa narrativa desde la retaguardia.
La oposición pasiva y el silencio de los gremios
Una de las observaciones más punzantes del programa fue sobre la pasividad del peronismo y de los gremios. Nadie se mueve. Nadie protesta. Nadie interrumpe. Porque, como se señaló al aire, “están dejando que Milei haga el ajuste que ellos no se animaron a hacer”.
Hoy, el peronismo no juega a ganar. Juega a esperar que el gobierno nacional fracase estrepitosamente. Su apuesta no es a ganar en 2025, sino a capitalizar una crisis total. A que la gente pida a gritos que vuelvan los salvadores.
En este contexto, José Peluc emerge como un jugador incómodo pero central. Tiene identidad propia, estructura en crecimiento, fidelidad con Nación y —por ahora— no necesita de nadie más. Su negativa a una alianza con Orrego no sólo define la estrategia de La Libertad Avanza, sino que también condiciona el tablero completo de la política sanjuanina.
El juego ya empezó. Y octubre no está tan lejos.